En defensa de la magia y lo sobrenatural

Me gusta que tanto la RAE como la Enciclopedia Británica –a diferencia de sitios o ámbitos presuntamente ocultistas–, destacan los asepctos 'sobrenatural', 'inverosímil', 'milagroso' y 'misterioso' en la definición de "magia". Y en Wikipedia se argumenta que, de no tratarse de algo sobrenatural, entonces no habría razón para llamarle magia, pues cuando se conocen las causas, entonces hablaríamos de física, de química, de biología, de nanotecnología, de informática, etc. Se define así la magia como el conjunto de fenómenos cuya causa es misteriosa. Cuando las causas de los fenómenos son cognoscibles y explicables dentro de la narrativa científica o psicológica y tal, entonces los fenómenos dejan de ser mágicos. El misterio se acaba. Lo malo de esta definición es que parece estar subordinada al tiempo: un evento considerado magia en el pasado (puesto que se desconocían sus causas), hoy ya no lo es, gracias a la ciencia. Se espera pues que la magia sea intrínsecamente algo misterioso e inverosímil.

En contraste, dentro de los círculos ocultistas suele tenerse una visión más modesta de la magia (salvando el psicodrama y la apariencia oscura que revisten). Por ejemplo, se sostiene que "la magia trabaja a favor y no en contra de la naturaleza", y que no es, por tanto, misteriosa. Y en general se tienen aspiraciones mágicas más modestas, capaces de explicarse en última instancia con psicología, principios de sugestión, PNL, hipnosis, psicoanálisis o terapia cognitivo-conductual. El mago se resigna –corríjanme si me equivoco– a no poder ganar la lotería haciendo magia, ¡aunque esto no sea algo que estrictamente vaya en contra de la naturaleza! ¿Por qué entonces no funciona la magia para eso? ¿O sí funciona? 
He visto que quien se asume mago se justifica diciendo que la magia va más allá del logro de objetivos mundanos, que la magia no funciona para peticiones "tontas", que los dioses o demonios saben qué conceder a cada quien y qué no, que al final todos los resultados son parte de la "gnosis personal no verificada", que la magia trabaja de maneras más sutiles, y cosas por el estilo. Al menos eso es lo que yo he visto en lo poco que llevo recorrido del camino. Me falta mucho por aprender, y realmente espero algún día hacer apología de la magia, de su encanto intrínseco, de su carácter inverosímil, milagroso y misterioso, ajeno a toda pretensión científico-explicativa. Puedo sonar ingenuo, pero hasta hoy la ciencia ha sido incapaz de explicar más cosas de las que se cree: el universo, la consciencia y el cerebro humano siguen siendo ejemplos de milagros asombrosos y misterios desafiantes para el hombre. ¿Por qué desconfiar entonces de que se puede levitar, caminar sobre agua, resucitar a los muertos o acostarse con Scarlett Johansson, si ni Hume se atrevería a descartar la ocurrencia de tales milagros?

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